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El lado humano de las organizaciones

En la era digital que vivimos ahora, la mayoría de las empresas- sin importar su tamaño, industria y éxito económico- tienen dos grandes retos:

Por un lado, la competencia en el mercado cada vez es mayor. En todas las industrias probablemente tengas a alguien haciendo algo muy similar a ti, por un precio y calidad parecida. Su gran reto es cómo distinguirse en su mercado. Muchas optan por diferenciarse por precio y calidad, y entran en guerra de precio, en descuentos y promociones. Todo esto le genera altos costos a las organizaciones.

Por otro lado, a nivel interno, batallan para retener a su miembros, mantenerlos motivados por su trabajo y alineados para ir todos hacia un mismo destino.

Según Forbes, cada vez que rota un colaborador le genera un costo de hasta 12 veces su salario a la empresa, por las implicaciones del tiempo sin este espacio cubierto, el tiempo de entrenamiento y aprendizaje de la nueva persona. En México el nivel de rotación es del 16,75%, el más alto de Latinoamérica.

Como podemos observar, son dos retos que generan grandes pérdidas económicas a las empresas, y pareciera que son dos problemas aislados, separados y que se tratan con soluciones muy diferentes. Al problema de la competencia lo solucionamos con marketing y estrategias comerciales; al segundo, lo intentan solucionar dando más bonos a los colaboradores, premios, facilidades en las oficinas como “viernes de cervezas”, mesas de ping pong, entre otros.

Lo que pocos entienden es que ambos retos tienen una raíz común. Y es que lo que nos impulsa a comprar un producto u otro y lo que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros cada día viene de un mismo sitio: la motivación humana. 

Saber llegar a la motivación de las personas será la clave para enfrentar estos grandes retos a los que nos enfrentamos todas las empresas en el siglo XXI. 

Hay muchas respuestas a esta gran pregunta: ¿qué motiva a las personas?

La Motivación Humana

De acuerdo a la teoría de la auto-determinación, las personas necesitamos tener tres elementos para sentirnos plenas y satisfechas en nuestra vida y encontrarlos es lo que nos motiva en el día a día. 

  1. Ser auténticos
  2. Tener relaciones humanas fuertes
  3. Ser útil para los demás

Estos mismos elementos los deben vivir las organizaciones que, finalmente, están compuestas por personas. 

La autenticidad implica basarte en tus talentos y capacidades dar lo mejor de ellas, sin estar constantemente viendo lo que hace la competencia. 

Las relaciones humanas fuertes son la clave para un trabajo en equipo, y solo en un ambiente de colaboración y de confianza es que pueden los equipos lograr grandes metas juntos. 

Ser útil para otros implica que mi trabajo y el de toda mi organización aporta valor real a la sociedad. Esto me hace sentir que mi tiempo es utilizado de forma óptima, y me hace sentir orgulloso de mi organización. 

Llegar a estos tres elementos pareciera fácil; sin embargo, nos enfrentamos a mitos y formas preconcebidas de hacer las cosas en las organizaciones que los llevan en dirección contraria. 

Ahora vamos a derribar los mitos que han llevado las empresas a soluciones costosas y de corto plazo. 

Mitos de las organizaciones 

Mito #1: Premios y castigos. Mi equipo necesita premios y bonos para mantenerse motivado.  O cuando quiero corregir una actitud equivocada aplico una multa. 

Este el sistema de la motivación extrínseca, donde se parte de la premisa de que el trabajo no motiva, lo que motiva es un premio que recibiré, o un castigo si no cumplo con él.  Ahí es donde están la mayoría de las empresas. Nos encontramos con infinitos ejemplos:  “Si llegas tarde tres veces, te descontamos un % de tu salario”; “si llegas a esta meta de venta, te damos un bono extra de tu sueldo”. 

Todo esto genera correcciones rápidas de comportamiento. Pero así como se ven efectivos tienen resultados colaterales también. Cuando se trabaja por premio o por castigo, la actividad se enfoca exclusivamente en conseguirlo o evitarlo. 

Pasa entonces que si veo que no puedo lograr el objetivo me desmotivo y no trabajo. Doy el mínimo esfuerzo, el acto de presencia, para que se acabe el mes, y luego el próximo mes comienzo otra vez a esforzarme. Además, la angustia de no llegar a la meta puede hacer que se convierta en un vendedor más agresivo que espante a los clientes por hacerlos sentir que en lugar de ayudarlos, lo que quiere es venderles lo que sea. 

O por el lado del castigo, hay muchas empresas que siguen manteniendo el checador de tiempo para evitar que los colaboradores lleguen tarde y hasta les quitan parte de su sueldo por llegar tres veces tarde. Cuando otorgamos una pena a un colaborador para prevenir su desvío de comportamiento, le estamos diciendo: no confio en ti.

Mito #2: Iniciativa y creatividad. Mi equipo no tiene iniciativa. Como jefe, debo decirles qué hacer todo el tiempo. Para que haya una mejor cultura en la empresa debo traer una mesa de juegos (ping pong, futbolito) y viernes de cervezas.

La iniciativa y la creatividad son dos de los factores que más valoramos en un colaborador, pero muchas veces no sabemos generar el ambiente para que esto sucede. Creen que empresas como Google o Facebook que fueron pioneros en colocar elementos de diversión en sus espacios de trabajo lo han logrado por estos elementos. Entonces copiamos estrategias de otros sin entender el trasfondo de cómo fue que llegaron a esa decisión. Cuando imitamos lo que se ve, sin un trasfondo o un propósito claro, el esfuerzo no funciona. Luego se frustran porque no les funcionó y culpan al equipo por ello. 

Pero realmente lo que han hecho estas empresas es crear ambientes de confianza, de espacio seguro para poder expresar las ideas (aunque no siempre sean buenas). Y esto es lo que genera que las personas tengan iniciativa y que fluya la creatividad en los espacios. En la mayoría hay rituales de creación de productos y servicio en conjunto, todos expresando sus ideas, y nadie critica al otro por la idea lo cual permite que la gente diga lo que se le ocurre, y con base en ello construir ideas en las que todos se sientan apasionados por llevarlas a cabo. 

Mito # 3: Descuentos y rebajas. Para que mis clientes me compren tengo que dar un descuento o traer algún promocional para regalar. 

La estrategia para diferenciarse de la competencia es precio o calidad. Esta estrategia funciona pero genera costos a la empresa. Vender por debajo de lo planificado repercute en tu planificación financiera. 

Para hacer una estrategia de venta con buenos resultados a largo plazo, debes enfocarte, más que en el precio, en lo que le quieres comunicar a tu cliente. Te has preguntado ¿cómo quieren que se sientan comprando tu producto o servicio? ¿Qué dice de ellos el haberte elegido a ti? Eso se lo tienes que decir tú. Definitivamente, en la era de automatización y digitalización que estamos viviendo, los mayores retos de las organizaciones vendrán del lado humano de las mismas. ¿Estás listo para ello?

 

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